Transfundir mejor: cómo utilizamos métodos viscoelásticos en el trasplante hepático
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El Programa Nacional de Trasplante Hepático del Hospital Central de las Fuerzas Armadas incorporó métodos viscoelásticos para el monitoreo avanzado de la coagulación durante el trasplante hepático, consolidando una estrategia moderna orientada a mejorar la seguridad del paciente y optimizar el uso de hemocomponentes.
Nuestra institución es una de las pocas del país que dispone de esta tecnología de alta complejidad aplicada al trasplante hepático y cirugía mayor, permitiendo evaluar en tiempo real cómo se forma y se estabiliza el coágulo durante procedimientos quirúrgicos de extrema complejidad.La incorporación de métodos como tromboelastometría rotacional (ROTEM®) y TEG®(tromboelastograma) representa un cambio de paradigma en el manejo del sangrado y la coagulación: pasar de una transfusión empírica basada únicamente en análisis convencionales a una transfusión dirigida por evaluación funcional de la hemostasia.
El desafío de la coagulación en el trasplante hepático
El trasplante hepático es una de las cirugías más complejas de la medicina moderna. Durante el procedimiento pueden coexistir fenómenos quirúrgicos, metabólicos, hemodinámicos y hematológicos de enorme intensidad.
Históricamente, estas cirugías se asociaban a importantes pérdidas sanguíneas y elevado requerimiento transfusional de glóbulos rojos, plasma, plaquetas y crioprecipitados. Sin embargo, hoy sabemos que las alteraciones de coagulación en pacientes con enfermedad hepática son mucho más complejas de lo que muestran los análisis convencionales como el INR o el tiempo de protrombina.
Actualmente entendemos que el paciente con cirrosis presenta una hemostasia reequilibrada y frágil: puede sangrar, pero también trombosarse. Esto hace imprescindible contar con herramientas más precisas para orientar las decisiones terapéuticas durante la cirugía.
¿Qué son los métodos viscoelásticos?
Los métodos viscoelásticos —como ROTEM® o TEG®— analizan muestras de sangre entera y permiten observar en tiempo real cómo se forma, fortalece y degrada el coágulo.
A diferencia de las pruebas convencionales de laboratorio, estas tecnologías brindan una evaluación funcional y dinámica de la coagulación, permitiendo responder preguntas clave durante una cirugía de alto riesgo:
- ¿El coágulo se forma adecuadamente?
- ¿Tiene suficiente firmeza?
- ¿Existe déficit de fibrinógeno?
- ¿Hay alteraciones plaquetarias relevantes?
- ¿Existe hiperfibrinólisis?
- ¿El paciente realmente necesita transfusión?
De la transfusión empírica a la transfusión dirigida
Uno de los principales cambios introducidos por esta tecnología es la posibilidad de realizar una transfusión dirigida según el defecto hemostático real del paciente.
En lugar de administrar plasma o plaquetas únicamente porque determinados análisis están alterados, los métodos viscoelásticos permiten identificar específicamente qué componente de la coagulación requiere tratamiento.
Por ejemplo:
- Si existe déficit de fibrinógeno, se orienta la reposición hacia fibrinógeno o crioprecipitados.
- Si predomina fibrinólisis, se utilizan estrategias específicas.
- Si la coagulación funcional es adecuada, puede evitarse una transfusión innecesaria.
¿Por qué es importante transfundir mejor?
Los hemocomponentes son fundamentales y salvan vidas, pero no están exentos de riesgos. Cada transfusión implica exposición a productos biológicos, posibilidad de reacciones adversas, sobrecarga circulatoria, complicaciones inmunológicas y utilización de recursos limitados.
La medicina transfusional moderna busca precisamente esto: no transfundir menos a cualquier costo, sino transfundir mejor.
Los métodos viscoelásticos forman parte de estrategias internacionales de Patient Blood Management, orientadas a optimizar el manejo de la sangre del paciente y utilizar los hemocomponentes de forma más segura, racional y personalizada.
Nuestra experiencia en el Programa Nacional de Trasplante Hepático
La experiencia de nuestro programa muestra una evolución progresiva hacia una práctica transfusional más selectiva y basada en información fisiológica en tiempo real.
Los datos analizados en nuestra serie de trasplante hepático muestran tendencias consistentes con:
- Reducción en el uso promedio de plasma
- Menor utilización rutinaria de crioprecipitados
- Disminución de la exposición a plaquetas
- Mayor precisión en la indicación transfusional
Plasma por caso
Evolución del uso promedio de plasma por trasplante hepático. La tendencia descendente sugiere una transición desde una reposición más empírica hacia una transfusión más dirigida por diagnóstico hemostático funcional.

Plaquetas: porcentaje de casos transfundidos
Porcentaje anual de casos que recibieron plaquetas. La interpretación debe ser prudente por el bajo número de casos en algunos años, pero la tendencia global acompaña una práctica más selectiva.

Crioprecipitados por caso.
Uso promedio de crioprecipitados por caso. La variabilidad refleja la complejidad de cada trasplante, pero la tendencia general es compatible con una indicación más específica de reposición de fibrinógeno.

Tecnología, trabajo en equipo e innovación clínica
La incorporación de métodos viscoelásticos ha fortalecido la interacción entre cirugía, anestesia, hemoterapia, cuidados intensivos y hepatología, permitiendo una toma de decisiones más estructurada y segura frente al sangrado intraoperatorio.
En nuestro programa, además, se desarrollan herramientas propias basadas en Inteligencia Artificial y Machine Learning para el soporte a la toma de decisiones clínicas en tiempo real, integrando innovación tecnológica con medicina perioperatoria avanzada.
Innovación al servicio del paciente
La incorporación de esta tecnología posiciona al Hospital Central de las Fuerzas Armadas y al Programa Nacional de Trasplante Hepático entre las instituciones referentes en Uruguay en el manejo avanzado de la coagulación y medicina transfusional perioperatoria.
Más allá de la tecnología, el objetivo central continúa siendo el mismo: brindar una atención más segura, personalizada y basada en la fisiología real de cada paciente.
En trasplante hepático, cada decisión cuenta. Y transfundir mejor también es una forma de cuidar más al paciente.