"SALUD MILITAR"

Volumen 24 Nº1 - Setiembre 2002

PROLOGO

 

DIRECTOR NACIONAL DE SANIDAD DE LAS FUERZAS ARMADAS

General Manuel L. Saavedra

En oportunidad de la edición de un nuevo número de ésta prestigiosa publicación, hemos considerado oportuno dirigirnos a los Señores Profesionales de la Salud Militar, con el afán de darles a conocer algunos aspectos relacionados con nuestra gestión al frente de la D.N.S.FF.AA.

En estos primeros meses desde que nos hicimos cargo, hemos podido aquilatar la complejidad e indudable importancia de la misión que ésta Dirección debe cumplir, lo que nos ha impulsado a dar nuestro mayor esfuerzo en pos de la noble causa de brindar salud a los integrantes de la Familia Militar.

A ninguno de los lectores se les escapará lo adverso de la coyuntura económico-financiera que nuestra Institución atraviesa. Todos habrán sentido ya sus efectos en los diferentes servicios en los que revistan, en sus tareas diarias, en las quejas formuladas por sus pacientes, en los reclamos de los proveedores del Estado, etc.

Sin lugar a duda ésta situación es acuciante; pero es real, y es el escenario en el cual debemos cumplir nuestra misión.

Los hombres y mujeres en general y los militares en particular no pueden seleccionar el medio en el cual desempeñarán sus tareas entre opciones ideales, sino que, por el contrario, deben elegir entre lo menos malo.

Tal es la situación actual y éste es el ámbito en el cual se toman las decisiones.

Sin lugar a dudas éstas afectarán en algunos casos la calidad del servicio; pero en otros, como en toda crisis esperamos que lo mejoren, que se originen nuevas oportunidades, acudiendo para ello a todos los ajustes en la gestión que sea posible realizar.

Pero, en todos los casos, esta Dirección actuará con el mayor espíritu humanitario que las circunstancias permitan, poniendo, siempre que sea posible, por delante al Usuario, principal objetivo de Sanidad Militar, intentando siempre aportar el máximo beneficio para el mayor número de personas.

Son épocas difíciles por tanto, aquí es cuando los seres humanos deben dar lo mejor de sí, transformando las situaciones adversas en nuevas ocasiones para cambios positivos. Los invito a que me acompañen en ese empeño.

Finalmente, debo destacar que estamos dispuesto a recibir todas las sugerencias que ustedes consideren que aportarán beneficios en ese sentido, ya que no dudamos que nuestros profesionales poseen los conocimientos, la inteligencia y la tenacidad requeridos para ello.

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